
Hacia el año 1892, la Comunidad Vicentina comienza a trabajar en el Partido de Almirante Brown, el 8 de Agosto de 1904 se funda el Hogar, cuya primera función fue albergar ancianos cuyos familiares por alguna razón no podían contener. Con el correr de los años solicitan a “La Cantina” (nombre como se hizo conocido el hogar) la posibilidad de dejar a los niños durante el día aquí y así poder salir las señoras a trabajar también.
Haciéndose esto realidad se convierte en “La Cantina Maternal” y se comienzan a recibir niñas de familias humildes que viven en la zona de influencia.
Pasados los años, los Ministerios se ocupan del tema de Minoridad y Familia, y nuestra organización se contacta con los organismos oficiales a fin de obtener un subsidio que ayude a la manutención de las niñas. Luego de una ardua tarea, hecha por manos anónimas con amor al prójimo y sin la obtención de beneficio personal alguno, mas que ver realizada la obra, en el año 1945 se consigue el primer subsidio estatal. Este consiste en un Convenio firmado con dicho Organismo para la atención integral de 35 menores.
Hoy la pobreza en si misma es motivo de internación, las niñas son derivadas por los Servicios Zonales de Protección de los Derechos del Niño, quienes intervienen, a través de profesionales especializados en la temática, y solicitan la medida de abrigo de las niñas.
Los tiempos han cambiado, la problemática social también y luego de más de 100 años, este lugar, ya convertido en Hogar Convivencial San Vicente de Paul, sigue funcionando para brindar un espacio cálido, donde seguir creciendo, sin borrar su historia, pero aprendiendo a convertirla en experiencia de vida para poder alcanzar un futuro mejor para quienes han sufrido amenaza o la violación de sus derechos.
Las niñas provienen de hogares con una conflictiva familiar y/o social de difícil abordaje, requiriendo para su atención integral de un equipo técnico de profesionales en Sicología y Trabajo Social, pues nuestro objetivo primordial es recuperar el hoy y el futuro, sin desvincularlas de sus familias, si esto es posible, conseguir que estudien y se preparen para un egreso definitivo y una ubicación social nueva con trabajo digno y/o estudio.